¿Qué te pide tu piel después de los días de sol?

Casi sin darnos cuenta hemos vuelto, la mayoría, a la rutina, retomando el ritmo del día a día. El verano está llegando a su fin, y, aunque oficialmente no ha terminado, en nuestra mente parece ser cada vez más un recuerdo ya pasado.

Claro que al mirarnos al espejo todavía vemos los restos de las vacaciones en nuestra piel; unos son buenos y otros no tanto.

Es verdad que nos gusta vernos con ese ligero bronceado que aún no ha desaparecido, ¡o no del todo al menos!
Pero también solemos traernos más arruguitas, falta de hidratación, o aún peor, algunas manchas.

¿La solución? Cuidarnos más que nunca por dentro y por fuera.

Por fuera es imprescindible ahora un  peeling que nos ayude a eliminar las células muertas recuperando luminosidad, luciendo un moreno más bonito.

Si el problema son las manchas, en centros especializados podrán hacernos tratamientos más específicos. Por dentro con complementos naturales a base de plantas y jalea real que devuelvan la hidratación y preparen la piel para las agresiones del invierno.

El problema con el verano es que las largas exposiciones al sol, el cloro o el agua salada,  producen una alteración de la barrera cutánea impidiendo que la piel sea capaz de retener el agua.

Los expertos hablan del equilibrio hidrolipídico, hidro por el agua que debe contener nuestra piel, y lipídico por los lípidos (o grasas) que conforman la barrera que la retiene. Por eso es importantísimo recuperar este equilibrio cuanto antes.

Uno de los componentes más eficaces para esta restauración son los aceites  contenidos en determinados vegetales como la borraja o la onagra. Son ricos en ácidos grasos esenciales con función reparadora e hidratante de la piel.

Un gran aliado para aumentar la hidratación es el ácido hialurónico, que junto al colágeno, también lucha contra la pérdida de volumen y las arrugas.

Otro ingrediente muy eficaz son las vitaminas con funciones antioxidantes que bloquean los radicales libres acumulados en nuestro organismo, y por lo tanto también en nuestra piel. Estos radicales dañan las células y aceleran el envejecimiento, mediante el proceso de oxidación, por eso es tan importante neutralizarlos.

La vitamina E, la vitamina C y las vitaminas del grupo B son imprescindibles para frenar estos procesos; las obtenemos a través de la alimentación, pero cuando ésta es pobre en vegetales y frutas, o cuando las circunstancias externas aceleran la oxidación, como es la época de verano, podemos reforzar la protección con complementos ricos en ellas.

Otra sustancia que nos permite cubrir las necesidades nutritivas básicas es la Jalea Real, supone un aporte de activos muy interesante para fortalecernos en épocas de mayor  exposición a los agentes externos. Además de las propiedades antioxidantes, es reconocida su capacidad de mejorar nuestras defensas naturales y combatir la fatiga. Todos estos componentes, solos o asociados, podemos encontrarlos en nuestra farmacia habitual en formato de cápsulas, comprimidos o ampollas.

Si lo que más deseamos es recuperar nuestra piel antes que nada, lo ideal es una combinación de onagra, borraja y vitamina E. Para un cuidado más integral de nuestro organismo que nos permita  afrontar el invierno con éxito, la jalea real o las vitaminas de origen vegetal son una excelente opción.

Con todo esto daremos a la piel lo que necesita, llevaremos mejor la “vuelta al cole”, con un buen aspecto y radiantes de cara al otoño que se acerca. #pasatealonatural

Imagen cedida por Pixabay/ Freepik

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