Descubre cómo evitar los dolores cervicales

 

Hoy en día tener molestias en las cervicales es algo común. Pasamos demasiadas horas sentados ante el ordenador o nuestro trabajo requiere estar de pie más de la mitad del día, tenemos estrés, dormimos en mala postura o nos hacemos daño con algún ejercicio físico hecho sin supervisión (por ejemplo cuando hacemos abdominales).

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Por nuestros malos hábitos de vida y posturales, el dolor a veces puede ser en la parte alta, cervicales, en la parte media, lumbar o en la parte baja, sacra.

La columna está formada por vértebras que están rodeadas por músculos que la refuerzan y, a veces, se contracturan. Estas contracturas comprimen las raíces nerviosas generando un dolor llamado cervicalgia.

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Puede producir mareos, dolores de cabeza, dolor de oídos, zumbidos… Lo mejor que podemos hacer ante esta tensión muscular será corregirla, pues si no lo hacemos, puede terminar en una rectificación cervical.

¿Por qué aparece la contractura cervical?

Todos los músculos tienen un grado de tensión “normal” que se mantienen todo el día. Pero hay varias causas que dan lugar a que la tensión de la zona sea mayor.

Una de las causas es la mala postura que mantenemos por mucho tiempo. Por ejemplo, estar mucho tiempo delante del ordenador o de la tablet. El estrés, las bajas temperaturas, los golpes de aire y coger demasiado peso también favorecen la contractura muscular.

PREVENIR

Sabemos que es difícil, pero intenta mantener una buena postura en el trabajo.
Evita los golpes de frío o los cambios de temperatura bruscos.
Utiliza una almohada baja en la cama y haz lo posible por no dormir de costado.
Acude al fisioterapeuta para que te den masajes cervicales que relajen los músculos antes de que la molestia crezca.

Haz ejercicios de cuello

-Rota varias veces al día el cuello, hacia un lado y otro, lentamente.
Toma con la mano derecha la oreja contraria, empuja la cabeza hacia el hombro derecho, luego repite con el otro lado.
Toma con ambas manos la parte de atrás de la cabeza y empujarla hacia adelante de manera que el mentón toque el pecho.

Además de ejercicios para el cuello,  deberíamos realizar ejercicios para mantener fuerte y flexible toda la espalda. Las clases de pilates vienen muy bien en estos casos.

Sin embargo, si el dolor es muy fuerte, lo mejor para aliviarlo son los analgésicos y los antiinflamatorios. El Harpagofito, remedio natural, podría ser una buena opción.
Cuida tu postura día a día y evitarás que el cuello se resienta.

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